Reformemos…

Hay personas que no leen Forbes, ni The New York Times, ni siquiera saben Inglés, pero reconocen el valor humano y tienen fuerza de trabajo sin igual. Personas que viven con pisos de tierra, pero te reciben con una sonrisa y un plato con alimentos. Que no pueden llevar a sus hijos a un centro de diversiones, pero la calidad del tiempo que les dedican es suficiente para forjarlos en valores y buenas costumbres. Personas que no ganarán un premio literario, educativo ni siquiera social. Gente que no conformarán una fuerza política para propiciar los cambios económicos,  políticos y sociales que transformarán una Sociedad, pero están ahí, son parte indeleble del país y son afectados por igual con cada medida, acción o recorte que realice el Estado para “bien” de todos.

La clase media… siempre será tal. Subsistirá a pesar de las medidas porque es lo que sabe hacer, su diario vivir, nadar contra una corriente que se empeña en exprimirla cada día mas. En gritarle a la cara que nunca será más que la clase partida por la mitad.

Hay medidas duras, pero necesarias; hay hechos que molestan, pero irrefutables; hay problemas provocados por pocos, pero que afectan a todos, y entre todos debemos resolver.

Tomemos medidas transitorias, pongamos TODOS un granito de arena (o un porcentaje a través de los impuestos) pero además del portero, el chiripero, el electricista, la recepcionista, la cajera, el contable, el administrador, que también lo hagan los funcionarios, TODOS y cada uno de ellos.

Con una ley de salarios que solo regula a los “de abajo”, con unas concesiones para quienes no legislan, quienes poco proponen y mucho menos hacen. Con exenciones onerosas y privilegios que no merecen, las cosas no cambian ni siquiera mejoran.

Si vamos a pagar, que sean TODOS! Hasta el 2014 o el 2016. Que sean “condolientes” y se ajusten también. Que se pongan los pantalones y se ajusten los cinturones. Si desde ahora estamos condenados a TV nacional que ellos también lo estén.

O la ley se aplica a TODOS o pidamos visa y dejemos esto. No hay nada que buscar

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Una lucha contra el prejuicio

            “Todos tenemos, aunque sea remachado, el negro tras la oreja

                                                                                                  – Juan Antonio Alix

Resulta increíble que para estas fechas, luego de tantas luchas por los derechos humanos y la igualdad social, aún existan personas que discriman por color, edad u origen, cuando el paso de los acontecimientos ha demostrado que no sabemos quien vencerá a quien. Ni cómo o cuando.

Hace algunos días tuve la maravillosa oportunidad de compartir con periodistas haitianos en un taller binacional realizado, entre otras cosas, para mejorar las relaciones entre periodistas de ambas naciones (Haití – República Dominicana) y me permito expresar que la experiencia resultó, más que enriquecedora, gratificante y súmamante educativa.

Pero saben que, la emoción que siento al recordar la simpatía, la interacción y el intercambio de realidades que viví en ese taller, no lo he podido compartir con nadie que no haya estado ahí presente.

Los que sabían que iría a Haití solo preguntan por las zonas de desastre y cómo entendí a mis colegas. Los que no, al enterarse demuestran tan poco interés en conocer detalles que debo tragarme el deseo de expresar todo lo que me ha parecido interesante y exitante.  Para todos resulta increíble el hecho de escucharme decir que quiero volver a ese país y aprender más de su cultura;  que me encantó lo que conocí y desde ahora tengo amigos allá.

En ocasiones anteriores había tenido la oportunidad de compartir con nacionales haitianos y muchas cosas causaron curiosidad en mi. Nunca había tenido un encuentro tan sustancioso como ahora y lo confirmé; no sabemos de Haití más allá de lo que los intereses de muchos nos han permitido conocer.

¡Suficiente! Llegó la hora de que paremos esa indiferencia y desdén al hablar del país vecino, “con la misma vara con que mides serás medido”. ¿O es que en República Dominicana nadie recuerda a las nacionales que viajan a Curazao, Holanda y España a ejercer como trabajadoras sexuales? ¿Ni tampoco a los dominicanos que con tanto ahínco fomentan el consumo de drogas en su afán de hacer dinero rápido y sin importar las consecuencias? A esas escorias las reciben con los brazos abiertos porque traen el “preciado” dinero por el que se ha perdido el pudor y el respeto.

No me considero defensora de causas ni de los malgastados derechos humanos a los que tantos se recuestan para salir de las malas conductas, pero si me considero defensora de mis ideales y uno de ellos es no juzgar sin causa aparente.

Juzgo a los políticos que creen el patrimino nacional les pertenece, a los narcos que sustentan el “salami” que se ha vuelto esta sociedad, a las mujeres que prefieren una noche de copas a compartir con sus hijos, a las que dejan todo a las maestras porque ellas (os) saben más de eso;  al padre que prefiere gastar en una “chercha” que en una salida con la familia, para la que nunca hay tiempo.

La mentalidad debe cambiar, estamos en una misma isla, la cual no es única e indivisible, pero si es rica en diversidad cultural y donde por sobre todas las cosas viven personas, con diferencias, pero personas.

Mente abierta, corazón contento. Es difícil ganarle a los prejuicios, pero se puede. El primer paso es entender el daño que estos causan. Sé muy poco del país vecino, así como los vecinos saben poco de nosotros. La desinformación fomenta la duda;  la duda el miedo y el miedo a lo desconocido nos hace fomentar y motivar al caos.

Somos… No, eres

Resulta muy fácil desligarse de las responsabilidades, después que existen las excusas nadie queda mal. Y es que a los dominicanos se nos ha olvidado por qué somos “dominicanos”. No fue un adjetivo con el nacimos porque el universo así lo quiso, es nuestro gentilicio, es lo que identifica a qué país del mundo pertenecemos y por tanto también nos relaciona con una cultura.

La responsabilidad de construir una imagen como país es de cada uno de los habitantes que lo conforman, con nuestros actos no solo decimos quienes somos sino también de donde venimos.

Pocos días atrás leí este post en Facebook:

En Gossip Girl: “Creo que puedo conseguir un divorcio sin consentimiento del novio en República Dominicana”. Parece que hay una laguna rara en la ley o aceptan sobornos” ¡Que famita tiene mi país! :S – opinión de quien hizo el post.

Gossip Girl es una serie juvenil producida en EE.UU., quienes no son los más adecuados para hablar de buena fama, sin embargo es claro para nosotros que no solo en ese país consideran que República Dominicana es tierra de nadie.

Inmediatamente surgen estas críticas todo el mundo habla. Que si quien lo dijo no tiene calidad moral para hacer la crítica, que si eso no es cierto y solo quieren hacernos quedar mal, que si están tomando como parámetro algo que pasó una vez… Lo importante es que se dijo, se dice y se seguirá diciendo si no nos preocupamos por cambiar nuestra imagen, porque sí, es “nuestra imagen” somos un todo con los puntos cardinales que nos rodean. 

Cuando dicen República Dominicana están hablando de dominicanos, no se refieren a las playas ni las cordilleras, ni a Azua, Baní o Barahona… se refieren a su gente. Si no mostramos interés por hacer de nuestro país un lugar mejor no podemos quejarnos de lo que proyecta.

¿Y qué hacemos para mejorar si hasta lanzar la basura al zafacón nos causa pesadez?

La educación es el reflejo de lo que somos y empieza por la casa. Aporta tu granito de arena educando a tus hijos en buenos valores. Solo la parte física viene predeterminada, lo que seremos lo elegimos nosotros.

¿Por qué?

¿Por qué ya no eres tú la idolatrada cuando de estudios superiores se habla en mi país? Sencillo, has sido guiada por personas sin sentimiento de profesionalismo, dedicación y buenas maneras. Por personas que no han pensado en honrar que seas la primada de América y por tanto la guía de la preparación de quienes serían los hacedores de grandes cambios en tu país. Estás plagada de un personal que nada sabe de brindar un buen servicio, ser amable con quienes interactúan y sin capacidad para informar (aunque ese sea su trabajo) sobre lo que en su dependencia deberían saber, opacando la encomiable labor de los que si se sienten comprometidos con brindar un buen servicio.  Te has quedado perdida en el tiempo en cuanto a procesos se refiere y las pocas veces que haz intentado modernizarte causaste más pesares que alegrías.  Tampoco haz sabido actualizarte lo suficiente para que aquellos que último llegaron no fueran más conocedores que tú, acá no aplica el dicho más sabe el diablo por viejo que por diablo. Dejaste que te maltraten, violen, descategoricen y destruyan, ahora pocos quieren ser parte de tu existencia, los que estamos lo hacemos por obligación.

¡Oh mi querida Primada de América! ¡Oh Universidad Autónoma de Santo Domingo!

¡Otro aplauso para la gestión pública! ¡¡Qué bien lo han hecho!!

Hay que abogar por un cambio

Mientras me trasladaba por la Avenida Luperón pude presenciar como se incendiaba un autobús de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (Omsa) próximo a la Tienda La Sirena de ese sector. El autobús literalmente “se derritió”, sólo quedó un cascarón mal formado de lo que alguna vez fue un medio de transporte. Más mi indignación con la situación surge cuando en el vehículo público en que me traslado se escuchan expresiones como ¡y tanta bulla por una OMSA! y al escuchar los camiones de bomberos detrás de nosotros tocando bocina (porque dada nuestra naturaleza de poco respeto a los actos y situaciones civiles nadie le cedía el paso) algunos pasajeros se manifiestaron con expresiones como ¡mira estos y por dónde pretenden pasar! ¡y mira el otro y el cree que cabe!

Ninguno de los presentes pensó en las personas que se trasladaban en el autobús, ni en el chofer y la cajera que en él laboran y mucho menos en que el hecho pudiese desencadenar en algo peor si es que el vehículo llegaba a hacer explosión, envolviendo con sus llamas la línea de automóviles que le bordeaban, entre los que estábamos nosotros, sólo hicieron de la situación otra razón para hacer chercha, para botar el estrés y reírse un poco ¡¡ que chistazo!  Definitivamente un pueblo sin educación ni vocación civil tiene nublado el destino, el desarrollo comienza por la gente, son ellos los que propician los cambios y lo que puedo vislumbrar no es grato.

¡Oh destino República Dominicana! Políticos sin vocación de servicio y civiles sin sentimiento civil. Sorry Yomi.