Somos… No, eres

Resulta muy fácil desligarse de las responsabilidades, después que existen las excusas nadie queda mal. Y es que a los dominicanos se nos ha olvidado por qué somos “dominicanos”. No fue un adjetivo con el nacimos porque el universo así lo quiso, es nuestro gentilicio, es lo que identifica a qué país del mundo pertenecemos y por tanto también nos relaciona con una cultura.

La responsabilidad de construir una imagen como país es de cada uno de los habitantes que lo conforman, con nuestros actos no solo decimos quienes somos sino también de donde venimos.

Pocos días atrás leí este post en Facebook:

En Gossip Girl: “Creo que puedo conseguir un divorcio sin consentimiento del novio en República Dominicana”. Parece que hay una laguna rara en la ley o aceptan sobornos” ¡Que famita tiene mi país! :S – opinión de quien hizo el post.

Gossip Girl es una serie juvenil producida en EE.UU., quienes no son los más adecuados para hablar de buena fama, sin embargo es claro para nosotros que no solo en ese país consideran que República Dominicana es tierra de nadie.

Inmediatamente surgen estas críticas todo el mundo habla. Que si quien lo dijo no tiene calidad moral para hacer la crítica, que si eso no es cierto y solo quieren hacernos quedar mal, que si están tomando como parámetro algo que pasó una vez… Lo importante es que se dijo, se dice y se seguirá diciendo si no nos preocupamos por cambiar nuestra imagen, porque sí, es “nuestra imagen” somos un todo con los puntos cardinales que nos rodean. 

Cuando dicen República Dominicana están hablando de dominicanos, no se refieren a las playas ni las cordilleras, ni a Azua, Baní o Barahona… se refieren a su gente. Si no mostramos interés por hacer de nuestro país un lugar mejor no podemos quejarnos de lo que proyecta.

¿Y qué hacemos para mejorar si hasta lanzar la basura al zafacón nos causa pesadez?

La educación es el reflejo de lo que somos y empieza por la casa. Aporta tu granito de arena educando a tus hijos en buenos valores. Solo la parte física viene predeterminada, lo que seremos lo elegimos nosotros.

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Debemos aportar

Desde las 9:30 a.m. de hoy se está celebrando en nuestro país un encuentro en el que convergen 100 personalidades en representación de los diferentes ámbitos que componen nuestra sociedad, acompañados en cada tema de un invitado extranjero quien realiza un aporte en base a su experiencia y conocimiento.

He leído muchos comentarios negativos y faltos de fe con respecto a este evento, confieso en principio pensé igual, hasta que me detuve, analicé, olvidé las predisposiciones y escuché.

Nosotros “los ciudadanos”, ante cualquier medida o situación lo primero que hacemos es emitir un juicio, en la mayoría de los casos negativo, sin siquiera escuchar o leer bien ¿y hacia dónde nos lleva esta actitud?

No podemos cambiar los senderos arando en la misma dirección, tenemos que creer y además, aportar. Ser críticos pasivos no nos lleva a nada. Ágora Dominicana es un ejemplo de que en nuestro país existen mentes brillantes con deseos de aportar soluciones más que críticas, con pensamientos frescos más que ideologías fundadas hace mil años. Si no tenemos la fuerza de unirnos y exigir un cambio, nunca pasará.

“Debemos transformar desde la acción” – expresó uno de los expositores y en ese momento vizlumbré la luz, no puedo siendo un ente pasivo exigir un cambio, no debo ser detractora y desconfiada sin siquiera dar una oportunidad, como parte de un país democrático no estamos para juzgar, sino para exigir y dar. Mientras los jóvenes no nos integremos al desarrollo nacional y lo veamos como una responsabilidad de aquellos que tienen años y años decidiendo por nosotros nada cambiará.

Tenemos que creer, tenemos que accionar y sobre todo tenemos que aportar. Nos quejamos de que los congresistas todo lo ven y deciden desde un curul ¿haremos lo mismo desde nuestros respectivos hogares?, estamos viendo la paja en el ojo ajeno, pero ignoramos la viga en el nuestro. ¿Podemos exigir lo que no damos?

¿Quieres empezar?

Ágora Dominicana Sigue la transmisión en vivo. Ve lo que podemos ofrecer como país.

Continúa mañana 1 de noviembre a partir de las 8:30 a.m. con las Mesas de Debate.

¿Quieres ser Cristiana?… ¡Uh!

Anoche, mientras me transportaba en un vehículo público desde el trabajo hacia mi casa, y cuando sólo quedábamos él y yo, el conductor me abordó con una pregunta que realmente resultó desconcertante ¿te gustaría ser cristiana?… En un instante llegaron a mi mente infinidad de cuestionamientos, segundos antes de que el susodicho emitiese nueva vez palabra alguna, ¿no debe ser el cristianismo ejercido por amor a Dios? ¿acaso puede mi mente controlar lo que mi corazón desee? ¿debo mañana levantarme y decir “voy a ser cristiana” ? como si se tratase de decidir qué desayuno voy a ingerir.

Particularmente he visitado muchas iglesias cristianas y en todas se siente una paz y adoración indescriptible sin embargo, mi corazón aun no derrumba esa coraza con la cual ha vivido hasta ahora de apego a ciertas cosas terrenales, cosas con las que entiendo no podría ser una adoradora de Dios y sus enseñanzas, entonces ¿cómo puede una persona creer que eso es una decisión y un llamado que tu corazón hace?

He visto a muchos pensar que en la religión está el fin de sus problemas, que con ir a la iglesia y orar todas las mañanas encontraron la cura de todos lo males existentes y ¿qué creen? al cabo de un tiempo descubren que todo era una ilusión, que ni bajó la gasolina ni los comestibles fueron más asequibles, ni el agua que años lleva sin asomarse comenzó a fluir a través de las tuberías, ni mucho menos el síndico municipal optimizó la recogida de la basura ¡y ni hablar del sector eléctrico!

Para ser cristiano no es tu cabeza quien debe guiarte sino tu corazón. No resolverá tus problemas pero te hará entender que todo tiene solución, te dará la paz interior que necesitas para no dejarte ofuscar por la cosas terrenales y entender que Dios tiene un plan infinito para ti y que es él quien guía, te enseñará a profesar amor y descubrirás que con esta filosofía de vida todo fluye con otros colores y matices. Es por esto que “envidio” a los verdaderos cristianos, por ver como se desarrollan en el entorno sin permitir que los ofusque y les haga perder su norte.

¿Puede dañarse la Cultura?

En días pasados prestaba importante atención a un grupo de personas “mayores” (como les denominamos a los que tienen más de 40 por la experiencia que sus años conllevan) hablando sobre lo deteriorada que está la cultura dado el comportamiento que los jóvenes están mostrando. En lo particular entiendo y profeso que la cultura no puede “dañarse” porque ésta es el conjunto de costumbres y tradiciones que definen una sociedad por tanto, ni se daña ni se deteriora, se transforma.

El accionar de los individuos que componene un grupo social está determinado por las influencias a los que estos están expuestos, sumando su previo conocimiento y el contexto sobre el cual decodifiquen el mensaje.

Años atrás, estando en clase de Semiótica discutíamos ésta situación poniendo como ejemplo la incursión de los medio de masas en EE.UU. y la reacción de algunas personas hacia estos. Los que se encontraban en contra postulaban que estos medios habían llegado para dañar la cultura dado el tipo de programas que por ellos se transmitían (en su mayoría eran comedias con cierto tipo de morbo y un lenguaje muy popular) sin embargo ese era el reflejo de la sociedad, al pueblo simplemente se le estaba dando lo que quería, con lo que se identificaba.

Lo mismo sucede con cierto canal de nuestro país, donde la programación está plagada de programas de humor excelentes para unos, tan malos como quienes en ellos actúan para otros, y con ciertas excepciones que merecen la pena ver por supuesto. Pero, es eso lo el pueblo quiere ¿le darán los medios lo contrario?

El principal problema residen en que los medios de comunicación son empresas que comercializan productos, insumos que deben ser aceptados y consumidos por una mayoría para poder producir cuantiosos beneficios, al pueblo se le da lo que quiere no lo que necesita para desarrollar su intelectualidad ni su nivel de vida.

Por esto debe quedar claro que la cultura no se “daña” está cambiando, adaptándose a un mundo globalizado, un mundo donde hay que tener bien definidos los valores y costumbres para no sucumbir ante las influencias externas. Estamos ante un proceso de transculturización y y si no trabajamos en mantener nuestra identidad repetiremos la historia de Roma frente a Grecia.

La labor del Periodista

En días anteriores tuve la oportunidad de leer un artículo “muy ilustrador” en el blog del conocido comunicador latinoamenricano Jorge Ramos titulado “Sólo queremos que nos crean“, en este el periodista dejó claramente marcada la principal cualidad que debe tener el trabajo periodístico, credibilidad.

Y es que, como bien lo describió, cada profesión tiene su fin y la del periodista es que aquello que plasme con su pluma no sea cuestionado. Pero, ¿hasta qué punto tiene poder un periodista en la formación de la opinión pública? Muchas veces he escuchado personas decir que los medios de comunicación ya no son el denominado cuarto poder del estado, que dadas las innumerables veces que se ha demostrado la falta de ética de algunos colegas, el ejercicio está desmoralizado y falto de credibilidad, particularmente, no soy partícipe de esa creencia.

Analicemos esto:  1. Un comunicador en ejercicio tiene acceso a un medio de comunicación de masas (Prensa-Noticiario-Web) 2. En nuestro país la tasa de analfabetismo es de  3,484,348 según el último Censo de Población y Vivienda registrado en la página de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) el cual data del 2002, total que debido a la excelente labor educativa de los gobiernos que han transcurrido, nueve años más tarde, puede ser mayor 3. Existe un sin número de personas que aun teniendo cierto nivel educativo prefieren ser parte de una masa y seguirla o simplemente no han desarrollado la capacidad de formar sus propias opiniones. Tras desplegar estas tres variables, ¿se puede decir que un periodista no tiene poder?

Ciertamente son innumerables las veces que escucho a personas hablar de “lo mentirosos” que son los periodistas y como “se venden e inventan las noticias” pero en mayor medida escucho “eso salió en el periódico, así que es verdad” y “hasta los periodistas lo dicen” asumiendo que si un comunicador lo expresó, realmente debe ser así.

Como comunicadores sociales tenemos una alta responsabilidad en la formación de las opiniones públicas, aunque hayan quienes quieran hacer creer lo contrario. Somos integrantes de una reducida y privilegiada parte de la sociedad que tiene en sus manos el poder de cambiar el curso de las cosas a través de los medios a los que tenemos acceso por esto, debemos preocuparnos por qué escribimos y cómo, cuál es el enfoque que damos y cuándo, y lo más importante debemos estar cien por ciento seguros de la veracidad del hecho. La investigación debe ser nuestro principal compromiso y no debemos ser partícipes de rumores ni datos superficiales. Tenemos un compromiso con la sociedad y el que no sea capaz de cumplirlo tiene un millar de alternativas a las cuales dedicarse.