¿Cuántas opciones hay?

Sudoku

Discretamente, como quien encuentra el momento apropiado después de mucho rato de acechar a la presa, introduce la mano en el recipiente colocado en el mostrador para recibir las propinas. Hace más de un mes que no tiene trabajo y el dinero se acaba. Es inmoral pero, ¿qué opciones hay?.

Ella tiene más de media hora esperando autobús y nada que llega. Cual panacea esperada, aparece una güagüa con más gente fuera que dentro, pero ella decide subirse porque ¿qué opciones hay?.

Él, padre de dos niños con los cuales transita luego de pasarlos a recoger al colegio, mientras conduce, se da cuenta que en la intersección donde necesita doblar está prohibido,  pero no hay agente de tránsito así que, qué más da, ¿qué otra opción tiene?

Tomamos caminos cortos porque es más fácil, no porque no existan otras opciones. Preferimos justificar con anhelos y culpas ajenas nuestras “desgracias”, que al final no son más que el resultado de nuestras acciones. Siempre hay una opción menos fácil, con más honor y menos peso para la conciencia. Pero tomarla significa esfuerzo, paciencia y, ¿quién tiene eso hoy día?.

Informe Anual de la Profesión Periodística 2012 [España]

La Asociación de Prensa de Madrid (APM), el día 13 de diciembre, presentó el último Informe Anual de la Profesión Periodística 2012. Del cual resalto dos párrafos a continuación:

Según el director del Informe, Luis Palacio, “nuestro trabajo en la era de Internet no va a ser superfluo, ya que la abundancia de datos no implica una vigilancia democrática”. “Serán necesarios intérpretes”, y los periodistas son los profesionales mejor preparados para las labores de selección, análisis, contextualización e interpretación de la información.

Entre el 80 % y el 90 % de los periodistas encuestados sostiene que Internet “permite que se confunda la opinión con la información”, que “es más manipulable que otros medios” y que “se da demasiado crédito al rumor; hay poca exigencia de calidad en la información”.

Llama la atención leer que periodistas califiquen la Internet como un espacio donde hay “poca exigencia de calidad” e “información más manipulable” cuando los criterios profesionales que rigen el periodismo digital no dista del periodista tradicional. Y cuando, además, quienes ejercen son profesionales con los “mismos criterios de formación” y por tanto solo varía la forma, no el fondo.

La discusión sobre periodismo digital vs tradicional nunca aportará soluciones a la situación actual de la profesión periodística si no cambian las mentalidades. Los periodistas que laboran en medios tradicionales deben abrir sus mentes al nuevo formato, mucho más completo; y los periodistas digitales deben dejar de creerse “la última Coca-Cola del desierto”. Sin consenso, no habrá avance. Y mucho menos soluciones.

Informe completo, a continuación:

Reformemos…

Hay personas que no leen Forbes, ni The New York Times, ni siquiera saben Inglés, pero reconocen el valor humano y tienen fuerza de trabajo sin igual. Personas que viven con pisos de tierra, pero te reciben con una sonrisa y un plato con alimentos. Que no pueden llevar a sus hijos a un centro de diversiones, pero la calidad del tiempo que les dedican es suficiente para forjarlos en valores y buenas costumbres. Personas que no ganarán un premio literario, educativo ni siquiera social. Gente que no conformarán una fuerza política para propiciar los cambios económicos,  políticos y sociales que transformarán una Sociedad, pero están ahí, son parte indeleble del país y son afectados por igual con cada medida, acción o recorte que realice el Estado para “bien” de todos.

La clase media… siempre será tal. Subsistirá a pesar de las medidas porque es lo que sabe hacer, su diario vivir, nadar contra una corriente que se empeña en exprimirla cada día mas. En gritarle a la cara que nunca será más que la clase partida por la mitad.

Hay medidas duras, pero necesarias; hay hechos que molestan, pero irrefutables; hay problemas provocados por pocos, pero que afectan a todos, y entre todos debemos resolver.

Tomemos medidas transitorias, pongamos TODOS un granito de arena (o un porcentaje a través de los impuestos) pero además del portero, el chiripero, el electricista, la recepcionista, la cajera, el contable, el administrador, que también lo hagan los funcionarios, TODOS y cada uno de ellos.

Con una ley de salarios que solo regula a los “de abajo”, con unas concesiones para quienes no legislan, quienes poco proponen y mucho menos hacen. Con exenciones onerosas y privilegios que no merecen, las cosas no cambian ni siquiera mejoran.

Si vamos a pagar, que sean TODOS! Hasta el 2014 o el 2016. Que sean “condolientes” y se ajusten también. Que se pongan los pantalones y se ajusten los cinturones. Si desde ahora estamos condenados a TV nacional que ellos también lo estén.

O la ley se aplica a TODOS o pidamos visa y dejemos esto. No hay nada que buscar

A propósito… ¿Qué libro estás leyendo?

Les comparto este interesante audio sobre el hábito de lectura que encontré en la página de Radialistas Apasionados y Apasionadas. Ellos demuestran que no hay medio en decadencia sino decadencia de creatividad y poco esfuerzo.

Radialistas.net

Una lucha contra el prejuicio

            “Todos tenemos, aunque sea remachado, el negro tras la oreja

                                                                                                  – Juan Antonio Alix

Resulta increíble que para estas fechas, luego de tantas luchas por los derechos humanos y la igualdad social, aún existan personas que discriman por color, edad u origen, cuando el paso de los acontecimientos ha demostrado que no sabemos quien vencerá a quien. Ni cómo o cuando.

Hace algunos días tuve la maravillosa oportunidad de compartir con periodistas haitianos en un taller binacional realizado, entre otras cosas, para mejorar las relaciones entre periodistas de ambas naciones (Haití – República Dominicana) y me permito expresar que la experiencia resultó, más que enriquecedora, gratificante y súmamante educativa.

Pero saben que, la emoción que siento al recordar la simpatía, la interacción y el intercambio de realidades que viví en ese taller, no lo he podido compartir con nadie que no haya estado ahí presente.

Los que sabían que iría a Haití solo preguntan por las zonas de desastre y cómo entendí a mis colegas. Los que no, al enterarse demuestran tan poco interés en conocer detalles que debo tragarme el deseo de expresar todo lo que me ha parecido interesante y exitante.  Para todos resulta increíble el hecho de escucharme decir que quiero volver a ese país y aprender más de su cultura;  que me encantó lo que conocí y desde ahora tengo amigos allá.

En ocasiones anteriores había tenido la oportunidad de compartir con nacionales haitianos y muchas cosas causaron curiosidad en mi. Nunca había tenido un encuentro tan sustancioso como ahora y lo confirmé; no sabemos de Haití más allá de lo que los intereses de muchos nos han permitido conocer.

¡Suficiente! Llegó la hora de que paremos esa indiferencia y desdén al hablar del país vecino, “con la misma vara con que mides serás medido”. ¿O es que en República Dominicana nadie recuerda a las nacionales que viajan a Curazao, Holanda y España a ejercer como trabajadoras sexuales? ¿Ni tampoco a los dominicanos que con tanto ahínco fomentan el consumo de drogas en su afán de hacer dinero rápido y sin importar las consecuencias? A esas escorias las reciben con los brazos abiertos porque traen el “preciado” dinero por el que se ha perdido el pudor y el respeto.

No me considero defensora de causas ni de los malgastados derechos humanos a los que tantos se recuestan para salir de las malas conductas, pero si me considero defensora de mis ideales y uno de ellos es no juzgar sin causa aparente.

Juzgo a los políticos que creen el patrimino nacional les pertenece, a los narcos que sustentan el “salami” que se ha vuelto esta sociedad, a las mujeres que prefieren una noche de copas a compartir con sus hijos, a las que dejan todo a las maestras porque ellas (os) saben más de eso;  al padre que prefiere gastar en una “chercha” que en una salida con la familia, para la que nunca hay tiempo.

La mentalidad debe cambiar, estamos en una misma isla, la cual no es única e indivisible, pero si es rica en diversidad cultural y donde por sobre todas las cosas viven personas, con diferencias, pero personas.

Mente abierta, corazón contento. Es difícil ganarle a los prejuicios, pero se puede. El primer paso es entender el daño que estos causan. Sé muy poco del país vecino, así como los vecinos saben poco de nosotros. La desinformación fomenta la duda;  la duda el miedo y el miedo a lo desconocido nos hace fomentar y motivar al caos.